6. Alcohol
Cuanto más etanol tenga la bebida, más etanol pasará a nuestra sangre y mayores serán los síntomas de embriaguez. También dependerá de si hemos comido algo antes de beber, pues como más hayamos comido, menos alcohol será absorbido.
Por lo tanto, los efectos del alcohol dependerá de la cantidad de etanol que fluya por nuestra sangre, la cual irá “enviando” el alcohol a los diferentes órganos dando lugar a la sintomatología típica. Y no solo experimentamos las consecuencias del etanol en el sistema circulatorio, también aparece sintomatología cuando el cuerpo intenta eliminar este veneno.
A la larga, el consumo excesivo de alcohol (especialmente para personas alcohólicas) acaba provocando deterioro cerebral, pérdida de memoria, pérdida de visión, depresión, ansiedad, trastornos del sueño, daños en el hígado, aumenta el riesgo de padecer distintos tipos de cáncer, afecciones de estómago, etc.
De todos modos, no vamos a ver sus consecuencias a largo plazo, sino que vamos a observar qué ocurre en nuestro cuerpo cuando estamos bajo los efectos de esta droga. Estar embriagado es literalmente una intoxicación. Una sustancia tóxica empieza a dañar nuestros órganos y tejidos y nuestro cuerpo debe eliminarla como si de un veneno se tratara.


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